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Mi hijo tiene pie equino varo (zambo)

  • reyba8
  • 17 ago
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 26 oct

El pie zambo, o equino varó, se refiere a una deformidad compleja del desarrollo del pie/tobillo, en la que uno o ambos pies presentan una flexión plantar excesiva, con el antepié (la parte de arriba del pie) desviado y la planta del pie orientada hacia adentro. Es una anomalía congénita común, que generalmente se detecta al nacer como una anomalía aislada en un neonato por lo demás normal. El tratamiento posnatal es importante para prevenir posibles discapacidades y dolor en el futuro.



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La prevalencia del pie zambo es de 1 a 3 por cada 1000 nacidos vivos en bebés blancos. Afecta predominantemente a niños con una proporción de 2 a 1 entre hombres y mujeres. La prevalencia al nacer varía entre los diferentes razas y regiones.

Referencia: Diagnóstico prenatal del pie equinovaro (pie zambo) autor: Dra. Urania Magriples. editor de la sección:Dra. Louise Wilkins-Haug, doctora en medicina. editor adjunto:Dra. Kristen Eckler, FACOG.


El pie equino varó puede presentarse como único hallazgo en la mayoría de niños (80%) pero está relacionado frecuentemente con otras alteraciones como; espina bífida, mielomeningocele, artrogriposis, síndrome de Down y Ehlers Danlos. etc.


Muchas personajes historicos han tenido pie equino varo: el faraon Tutankamon, el cientifico Charles Darwin, actor Dudley Moore, etc.


El tratamiento depende de la causa, la mayoria de niños(a) no requieren cirugia. Hasta el 95% pueden responder a ferulas, yeso y maniobras. El metodo Ponseti fue creado por el Dr. Ignacio Ponseti ortopedista español. Se realizan movimientos suaves y controlados del pie para colocarlo en una posición adecuada, luego se coloca yeso que se cambian cada 5 a 7 dias avanzando poco a poco la coreccion en aproximadamente 6 a 7 semanas. Y en muchos casos una pequeña cirugia del tendon de aquiles con anestesia local.


Recomendaciones a los padres:

  • Siempre consulte al pediatra

  • Todo niño(a) debe ser evaluado por un ortopedista pediatra certificado

  • La mayoría de la veces no requiere cirugía.

  • La constancia de los padres es la clave del éxito

  • Evitar comentarios negativos que generan culpa y ansiedad.

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